El IPREM se congela en 2026 frente a un SMI al alza
El inicio de 2026 ha traído consigo una noticia esperada para los trabajadores, pero agridulce para los colectivos más vulnerables. Mientras el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha sido actualizado mediante el Real Decreto 126/2026 hasta alcanzar los 1.221 euros mensuales (en 14 pagas), el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) permanece anclado en los 600 euros.
Esta parálisis del IPREM, que no experimenta cambios desde 2023, no es un detalle menor. Se trata del termómetro que utiliza el Estado para decidir quién tiene derecho a una beca, a una vivienda protegida o a la asistencia jurídica gratuita.
¿Por qué el IPREM sigue congelado?
A diferencia del SMI, cuya subida suele ser fruto de una negociación directa entre el Ministerio de Trabajo y los agentes sociales, la cuantía del IPREM está supeditada a la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE).
La falta de un nuevo acuerdo presupuestario para 2026 ha forzado la prórroga de los valores anteriores. Desde una perspectiva técnica, esta congelación permite al Ejecutivo contener el gasto público -se estima un ahorro de hasta 1.000 millones de euros en transferencias sociales-, pero a costa de una pérdida real de cobertura en la protección social.
Al mantenerse los valores de 2023, las referencias actuales son:
Valor oficial del IPREM en 2026
- IPREM Diario: 20,00 €
- IPREM Mensual: 600,00 €
- IPREM Anual - 12 pagas: 7.200,00 €
- IPREM Anual - 14 pagas: 8.400,00 €
El "Efecto Pinza": La brecha entre SMI e IPREM
El escenario actual genera una distorsión económica preocupante. Mientras el SMI ha crecido más de un 60% desde 2018, el IPREM apenas se ha movido. En 2026, el IPREM mensual representa tan solo el 49% del salario mínimo.
Esta desconexión tiene dos consecuencias directas para la población:
- Erosión de las ayudas: El subsidio por desempleo para mayores de 52 años, por ejemplo, está fijado en el 80% del IPREM. Al estar este congelado, el beneficiario sigue percibiendo 480 euros mensuales, una cantidad que pierde poder adquisitivo cada mes debido a la inflación acumulada.
- Exclusión por umbrales: Muchas ayudas exigen no superar "X veces el IPREM". Si los salarios suben (impulsados por el nuevo SMI) pero el índice de referencia se queda estático, miles de familias quedan fuera de las ayudas por superar el límite de ingresos por apenas unos euros, a pesar de que su situación de precariedad no haya cambiado.
- Optimización de procesos: Si te encuentras en el límite de un umbral de renta para solicitar una ayuda, revisa si puedes aplicar deducciones fiscales autonómicas o si la convocatoria permite descontar gastos específicos (como alquiler o dependencia). Un pequeño ajuste en la base imponible puede ser la diferencia entre obtener la beca o quedar excluido.
Perspectivas y Opiniones
El debate sobre la vigencia del IPREM divide a los analistas:
- Punto de vista institucional: Se argumenta que mantener el IPREM estable es una medida de prudencia fiscal necesaria para no desbordar el déficit público, especialmente en un contexto de tipos de interés aún volátiles.
- Punto de vista social: Sindicatos y plataformas sociales denuncian que el IPREM se ha convertido en una herramienta de "recorte invisible". Sostienen que el índice debería indexarse automáticamente al IPC o mantener una proporción fija respecto al SMI para no castigar a quienes menos tienen.
En conclusión, 2026 se perfila como un año de paradojas: más renta mínima para el trabajador activo, pero un estancamiento real para quien depende de la red de seguridad del Estado. La actualización del IPREM sigue siendo la gran asignatura pendiente para garantizar que el crecimiento económico llegue a todos los estratos de la sociedad.
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